La Comunidad de Madrid presentó su inversión contra el calor como una respuesta en marcha: 17,8 millones de euros y 106 actuaciones durante el curso 2025/26.

Pero el detalle de las rehabilitaciones integrales muestra otra escala del problema. La información oficial habla de cuatro institutos ya finalizados, dos actuaciones en ejecución y tres proyectos en redacción. Frente a una red pública de miles de centros, ese ritmo no puede ser la respuesta estructural que necesitan familias, docentes, personal trabajador y alumnado.
Las mediciones y testimonios recogidos durante estas semanas vuelven a señalar aulas por encima de 30 grados, golpes de calor, patios sin sombra y soluciones improvisadas. La adaptación climática de los centros educativos necesita calendario, criterios transparentes y financiación suficiente.
Desde Aprender Sin Calor reclamamos que la salud y el aprendizaje estén por delante de los “buenos números”: aislamiento, ventilación, sombra, renaturalización de patios y climatización eficiente allí donde sea necesaria. Aprender sin calor es un derecho, no un privilegio.


