Resumen
La crónica muestra que el problema no se limita a edificios antiguos: también hay centros recientes que funcionan mal frente a episodios de calor extremo.
El caso ayuda a concretar el reclamo. No basta con construir o reformar centros: hace falta diseño bioclimático, seguimiento de temperaturas y soluciones reales.
La noticia aporta una imagen muy directa de lo que significa estudiar y trabajar en aulas que se vuelven impracticables durante las olas de calor.
Fuente original: El País Educación, 17/06/2026.


